ADOLESCENTE.
CHICA. ACTIVISTA.



Una adolescente de Sudáfrica se encuentra en lo alto del techo ondulado de la casa de su familia en Ivory Park, un asentamiento informal.
Una adolescente en Ecuador ata una banda alrededor de su tradicional falda roja, justo antes de salir para asistir a una ceremonia tradicional.
Una joven nigeriana con un hijab azul brillante posa para un retrato recostado contra un árbol.
Una adolescente en Ecuador ata una banda alrededor de su tradicional falda roja, justo antes de salir para asistir a una ceremonia tradicional.
Una joven nigeriana con un hijab azul brillante posa para un retrato recostado contra un árbol.

Cuando el mundo entero se confinó debido al coronavirus, las niñas no tardaron en sufrir duramente las consecuencias.

Las medidas de restricción de movimientos encaminadas a frenar la propagación de la COVID-19 pueden agravar los casos de violencia por razón de género y limitar el acceso de las niñas a una educación de calidad.

Incluso antes de la pandemia, los estereotipos de género ya obligaban a muchas niñas a vivir encerradas, confinando así sus perspectivas de futuro.

La mayoría de las niñas no crecen en un mundo de oportunidades.

Tienen que crearlo ellas mismas.

Las adolescentes son, desde hace tiempo, pioneras del progreso. Tomemos los casos de la activista pakistaní en favor de la educación Malala Yousafzai, de la refugiada siria Muzoon Almellehan o de la defensora del clima sueca Greta Thunberg, entre otras muchas que les allanaron el camino o han seguido el que ellas han trazado. Toda una generación de adolescentes está proclamando a los cuatro vientos su lucha por la igualdad.

Presentamos las historias de cinco jóvenes mujeres que se han cansado de esperar a que llegue el cambio.

Una joven sostiene su cámara de video, posando para un retrato en la playa en Senegal.
Dos adolescentes de Senegal caminan por la playa con equipos de video, preparándose para las entrevistas que realizarán para el documental que están produciendo.
Una joven sostiene su cámara de video, posando para un retrato en la playa en Senegal.
Dos adolescentes de Senegal caminan por la playa con equipos de video, preparándose para las entrevistas que realizarán para el documental que están produciendo.

LA CHICA DETRÁS DE LA CÁMARA.

Dakar, Senegal

Oumou Kalsoum Diop, de 18 años, escucha las historias de chicas de su comunidad. Historias que deben compartirse, según dice.

Las agresiones sexuales han aumentado durante la pandemia de COVID-19. Las mujeres jóvenes están atrapadas en sus casas, a veces, con su agresor.

Cámara en mano, Oumou sale a las calles. “De pequeña, cuando veía películas, no sabía quién estaba del otro lado de la cámara”.

Ahora dirige su objetivo hacia problemas que le son bien conocidos. Uno de los proyectos de Oumou cuenta la historia real de una chica de su edad a la que presionaban para que perdiese peso. La joven mujer toma un cóctel de fármacos con la esperanza de que le ayuden a adelgazar. Pero, muy al contrario, los fármacos terminan con su vida.

Oumou graba una entrevista en un mercado del distrito de Yoff en Dakar (Senegal).

Oumou graba una entrevista en un mercado del distrito de Yoff en Dakar (Senegal).

Oumou revisa el metraje que ella y sus colaboradoras han recopilado para un documental.

Oumou revisa el metraje que ella y sus colaboradoras han recopilado para un documental.

Oumou graba una entrevista a un joven en la playa de Yoff.

Oumou graba una entrevista a un joven en la playa de Yoff.

Oumou pasa un tiempo al final del día con su amiga Astou Diallo (izquierda), de 17 años, en el malecón, frente al mar.

Oumou pasa un tiempo al final del día con su amiga Astou Diallo (izquierda), de 17 años, en el malecón, frente al mar.

Oumou en casa, abrazando a su hermana y a su hermano menor.

Oumou en casa, abrazando a su hermana y a su hermano menor.

Oumou graba una entrevista en un mercado del distrito de Yoff en Dakar (Senegal).

Oumou graba una entrevista en un mercado del distrito de Yoff en Dakar (Senegal).

Oumou revisa el metraje que ella y sus colaboradoras han recopilado para un documental.

Oumou revisa el metraje que ella y sus colaboradoras han recopilado para un documental.

Oumou graba una entrevista a un joven en la playa de Yoff.

Oumou graba una entrevista a un joven en la playa de Yoff.

Oumou pasa un tiempo al final del día con su amiga Astou Diallo (izquierda), de 17 años, en el malecón, frente al mar.

Oumou pasa un tiempo al final del día con su amiga Astou Diallo (izquierda), de 17 años, en el malecón, frente al mar.

Oumou en casa, abrazando a su hermana y a su hermano menor.

Oumou en casa, abrazando a su hermana y a su hermano menor.

Una joven de Senegal sostiene un micrófono mientras habla en un grupo comunitario.
Una joven está de pie contra un mural en una pared en Dakar (Senegal) mientras posa, sonriendo, para un retrato.
Una joven de Senegal sostiene un micrófono mientras habla en un grupo comunitario.
Una joven está de pie contra un mural en una pared en Dakar (Senegal) mientras posa, sonriendo, para un retrato.

Algunas noches, Oumou modera un debate entre los adolescentes de su comunidad sobre los problemas a los que se enfrentan las chicas, como las agresiones sexuales.

Cuando un joven del grupo advierte a las mujeres que deben vestir de forma recatada para no provocar la violencia sexual, Oumou no pierde la compostura: “Nadie tiene derecho a violar a una mujer, lleve la ropa que lleve”.

Estas conversaciones no hacen sino reafirmarla en su cruzada.

“Debemos dejar hablar a nuestros corazones”, dice a las jóvenes mujeres con las que se reúne en el centro comunitario, en el colegio o en la ciudad. “No se guarden las cosas".

Una joven en Ecuador ajusta sus aretes mientras se prepara para una ceremonia tradicional.
Una adolescente en Ecuador vierte leche fresca de un balde a otro en la granja de su familia, rodeada de vacas y un perro.
Una joven en Ecuador ajusta sus aretes mientras se prepara para una ceremonia tradicional.
Una adolescente en Ecuador vierte leche fresca de un balde a otro en la granja de su familia, rodeada de vacas y un perro.

LA CONCEJALA ADOLESCENTE.

Paquiestancia, Ecuador

Belén Perugachi se levanta antes del alba. A las 4 am, esta chica de 16 años está ya en pie, con las vacas: su familia vende leche en el mercado local; obteniendo 0,43 dólares por litro por su producción de 20 litros al día.

Entonces llegó la pandemia. El precio de la leche se desplomó y el mercado cerró sus puertas.

En la comunidad rural de Paquiestancia (Ecuador), la agricultura y la ganadería constituyen la principal fuente de ingresos de muchas familias. Cuando el mercado principal de Cayambe cerró, Belén y su grupo de jóvenes tomaron la iniciativa y abrieron un nuevo mercado para apoyar a las mujeres y sus familias.

Belén no solo pretende proteger la economía local. También se aferra a las tradiciones locales: A sus 16 años, es el miembro más joven del Consejo de Protección Integral de Derechos del municipio de Cayambe. Cuando asumió la vicepresidencia en 2019 se convirtió en la primera adolescente elegida para desempeñar dicho puesto.

Un primer plano de la parte posterior de la cabeza de una mujer joven mientras se ajusta la envoltura del cabello en preparación para una ceremonia tradicional en Ecuador.
Dos niñas van sentadas en la parte trasera de un camión que viaja por un camino de tierra en la base de un volcán en Ecuador.
Un primer plano de la parte posterior de la cabeza de una mujer joven mientras se ajusta la envoltura del cabello en preparación para una ceremonia tradicional en Ecuador.
Dos niñas van sentadas en la parte trasera de un camión que viaja por un camino de tierra en la base de un volcán en Ecuador.

Belén defiende los derechos indígenas a escala global. En 2018 viajó a Chile para participar en la Comisión Económica para América Latina y el Caribe.

“Mi participación es un mensaje a las jóvenes indígenas como yo de toda América Latina”, explica. “Les dije que defendiesen sus derechos y se sintiesen orgullosas de sus tradiciones”.

Una de las tradiciones que Belén espera preservar es la “ceremonia de la purificación”, un ritual indígena que está cayendo en desuso con el tiempo.

“Hoy en día participan casi 50 personas de nuestra comunidad. Pedimos a las montañas sagradas que nos brinden prosperidad en el mercado”.

Antes de comenzar la ceremonia, Belén sube las laderas de Mama Kayambi para recoger agua sagrada. El volcán, explica, representa en su cultura el poder femenino.

Belén y su hermana Vicky, de ocho años, suben hasta el río Ugshapamba, a los pies del volcán Cayambe, para recoger agua pura para la ceremonia de la purificación.

Belén y su hermana Vicky, de ocho años, suben hasta el río Ugshapamba, a los pies del volcán Cayambe, para recoger agua pura para la ceremonia de la purificación.

Belén esparce pétalos durante los preparativos de la ceremonia de la purificación.

Belén esparce pétalos durante los preparativos de la ceremonia de la purificación.

Belén oficia una ceremonia de la purificación para atraer la buena suerte al mercado.

Belén oficia una ceremonia de la purificación para atraer la buena suerte al mercado.

Belén pasea por el jardín de su familia.

Belén pasea por el jardín de su familia.

Tras la ceremonia de la purificación, Belén ayuda a un amigo a sacarse el aguijón de una abeja.

Tras la ceremonia de la purificación, Belén ayuda a un amigo a sacarse el aguijón de una abeja.

Belén y su hermana Vicky, de ocho años, suben hasta el río Ugshapamba, a los pies del volcán Cayambe, para recoger agua pura para la ceremonia de la purificación.

Belén y su hermana Vicky, de ocho años, suben hasta el río Ugshapamba, a los pies del volcán Cayambe, para recoger agua pura para la ceremonia de la purificación.

Belén esparce pétalos durante los preparativos de la ceremonia de la purificación.

Belén esparce pétalos durante los preparativos de la ceremonia de la purificación.

Belén oficia una ceremonia de la purificación para atraer la buena suerte al mercado.

Belén oficia una ceremonia de la purificación para atraer la buena suerte al mercado.

Belén pasea por el jardín de su familia.

Belén pasea por el jardín de su familia.

Tras la ceremonia de la purificación, Belén ayuda a un amigo a sacarse el aguijón de una abeja.

Tras la ceremonia de la purificación, Belén ayuda a un amigo a sacarse el aguijón de una abeja.

Two young girls and their mother laugh as they set the dinner table together in Ecuador.
Two young girls and their mother laugh as they set the dinner table together in Ecuador.

Belén solo tenía 12 años cuando decidió unirse al Grupo de Niños y Adolescentes del Pueblo Kayambi para luchar por los derechos indígenas.

“Quiero que los habitantes de las zonas rurales tengan las mismas oportunidades que quienes viven en las ciudades”, señala. “Imagino un mundo en el que existe respeto entre culturas y entre hombres y mujeres… sueño con la igualdad”.

Una mujer joven en Afganistán desmonta piezas de automóvil usadas.
Adolescentes en Afganistán trabajan en una mesa grande para montar un prototipo de ventilador.
Mujeres jóvenes en Afganistán ajustan piezas de su prototipo de ventilador.
Una mujer joven en Afganistán desmonta piezas de automóvil usadas.
Adolescentes en Afganistán trabajan en una mesa grande para montar un prototipo de ventilador.
Mujeres jóvenes en Afganistán ajustan piezas de su prototipo de ventilador.

LA GENIO DE LA ROBÓTICA.

Herat, Afganistán

Somaya Faruqi, de 17 años, acciona un resorte y ajusta un selector. “Utilizamos piezas de coche usadas de la zona para montar el dispositivo”, explica.

Cuando se detectó en su provincia —Herat— el primer caso de COVID-19 de Afganistán, Somaya y su equipo de robótica, compuesto íntegramente por mujeres, se pusieron manos a la obra para desarrollar un respirador de bajo coste con el que tratar a los pacientes de coronavirus.

“Algunos días no avanzábamos nada con el proyecto debido a que nos faltaban herramientas tan básicas como un tornillo”, dice Somaya. “Y, para colmo, las tiendas estaban cerradas debido al confinamiento”.

Pero, al cabo de tres meses, estas jóvenes habían conseguido fabricar una unidad ligera y portátil con un coste infinitamente inferior al de los respiradores convencionales.

Su hazaña llegó a oídos del Gobierno. Somaya y su equipo viajarán próximamente a la capital, Kabul, para presentar su dispositivo al Ministerio de Salud Pública. Si reciben luz verde, el prototipo podría emplearse en situaciones de emergencia en las que no se disponga de respiradores convencionales.

Somaya y su padre, Abdul Qahar Faruqi, en la puerta de su taller mecánico, donde Somaya aprendió a construir sus invenciones.

Somaya y su padre, Abdul Qahar Faruqi, en la puerta de su taller mecánico, donde Somaya aprendió a construir sus invenciones.

Somaya muestra a su hermano, Farad Faruqi, de diez años, cómo funciona uno de sus prototipos: una máquina barredora.

Somaya muestra a su hermano, Farad Faruqi, de diez años, cómo funciona uno de sus prototipos: una máquina barredora.

Somaya y su equipo describen cómo emplearon repuestos de coche para montar su prototipo de respirador.

Somaya y su equipo describen cómo emplearon repuestos de coche para montar su prototipo de respirador.

Somaya y su padre, Abdul Qahar Faruqi, en la puerta de su taller mecánico, donde Somaya aprendió a construir sus invenciones.

Somaya y su padre, Abdul Qahar Faruqi, en la puerta de su taller mecánico, donde Somaya aprendió a construir sus invenciones.

Somaya muestra a su hermano, Farad Faruqi, de diez años, cómo funciona uno de sus prototipos: una máquina barredora.

Somaya muestra a su hermano, Farad Faruqi, de diez años, cómo funciona uno de sus prototipos: una máquina barredora.

Somaya y su equipo describen cómo emplearon repuestos de coche para montar su prototipo de respirador.

Somaya y su equipo describen cómo emplearon repuestos de coche para montar su prototipo de respirador.

“Hay miles de niñas en Afganistán con el arrojo y la tenacidad necesarios para lograr cambios positivos”, declara Somaya. “Pero no todas tienen la oportunidad que he tenido yo”.

Alrededor del 60 % de la población infantil no escolarizada de Afganistán son niñas. En algunas provincias, el porcentaje de niñas que no van al colegio alcanza hasta el 85%.

“Algunas de mis compañeras de clase abandonaron sus estudios porque se casaron muy jóvenes”, relata Somaya. En diversos lugares del mundo existen familias que casan a sus hijas por distintos motivos, entre otros, reducir su carga económica. “Sé que les habría encantado seguir estudiando…”

Una mujer joven en Afganistán posa para un retrato.
Una mujer joven en Afganistán posa para un retrato.

Los pensamientos de Somaya vuelven al inminente viaje del equipo a Kabul. “Supongo que nos presentarán como el primer grupo de chicas adolescentes del mundo que diseña un respirador”.

Por el momento, nos quedamos con el nombre oficial de este equipo de jóvenes:

las “Soñadoras afganas”.

Una adolescente en Armenia posa para un retrato en el césped fuera de su casa.
Una adolescente en Armenia trabaja con una llama en el laboratorio de química de su escuela, vestida con una bata de laboratorio, máscara protectora y gafas.
Un grupo de jóvenes en Armenia hablan reunidas en una mesa, mientras la joven del medio gafas de realidad virtual.
Una adolescente en Armenia posa para un retrato en el césped fuera de su casa.
Una adolescente en Armenia trabaja con una llama en el laboratorio de química de su escuela, vestida con una bata de laboratorio, máscara protectora y gafas.
Un grupo de jóvenes en Armenia hablan reunidas en una mesa, mientras la joven del medio gafas de realidad virtual.

LA QUÍMICA EXPERTA EN REALIDAD VIRTUAL.

Ereván, Armenia

Cuando Hasmik Baghdasaryan cambió de colegio, lo primero que le llamó la atención fue el laboratorio de química.

“En mi anterior colegio no había nada por el estilo”, explica esta joven de 16 años. “Muchos centros no tienen espacio, y mucho menos, fondos, para un laboratorio”.

Antes de que Hasmik comenzase a realizar sus propios experimentos, la química no era su fuerte. “Cuando se me resistía la asignatura, empecé a preguntarme si realmente los chicos eran, por naturaleza, mejores en ciencias”.

Entonces fue cuando Hasmik comprendió que quería contribuir a poner la ciencia al alcance de alumnas procedentes de todos los entornos.

Junto con otras jóvenes, creó VR Labs, un laboratorio virtual que permite simular experimentos científicos con gafas de realidad virtual.

“Una cosa es ver cómo tu profesor hace un experimento”, explica Hasmik, “y otra muy distinta llevarlo a cabo tú misma”.

La formación en CTIM —ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas— es primordial para labrarse un futuro próspero en un mundo en constante cambio como el actual. Pero muchas chicas no tienen las mismas oportunidades que los chicos para cursar estudios en CTIM y desarrollar las aptitudes de alto nivel que necesitarán en la edad adulta para ser competitivas en el mercado laboral.

En todo el mundo, las mujeres están sobrerrepresentadas en las ocupaciones peor remuneradas y con mayor riesgo de desaparecer debido a la automatización.

Con VR Labs, Hasmik espera inspirar a más alumnas para que estudien carreras de ciencias y se decanten por esta vía profesional.

Hasmik y su hermana, María, de cinco años, jugando juntas en su casa.

Hasmik y su hermana, María, de cinco años, jugando juntas en su casa.